#EsteEsCampecheSeñores XVIII Edición del mes #ExploraCampeche Junio 2015


“Hay dos castas de abejas y ambas son más pequeñas que las nuestras…No pican estas abejas ni hacen (nada) cuando las castran mal.”  (Fray Diego de Landa)

Los días con sol brillante, con temperatura cálida y un ambiente húmedo, son ideales para ese momento de júbilo, de alegría y alboroto que las abejas viven cuando salen de su nido en búsqueda de alimento. Incansables y afanosas emprenden su visita a las flores para recoger el néctar y el polen que éstas pródigamente producen.

Para las culturas prehispánicas la miel era muy importante en su alimentación, los mayas por ejemplo, usaban miel en sus rituales, en la preparación de bebidas alcohólicas, para endulzar su comida y también con un uso medicinal; ellos cultivaban la abeja melipona beecheii y le daban el nombre de xunán kab (xunan, señora; kab, miel o abeja) en maya.

La cría del insecto, que se caracteriza por no tener avispón, así como la cosecha y comercialización de sus productos fue una actividad principal entre los habitantes del Mayab. Tanto la miel como la cera se comercializaron con otros pueblos mucho antes de la llegada de los conquistadores. Durante la época de la colonia, la miel y lo que desde entonces se conoció como cera de Campeche, fueron de los principales productos ofrecidos para la exportación desde el puerto campechano. 

  
La cría de las abejas y la producción de la miel xunán kab, es una tradición cultural ancestral, aún vigente en algunas comunidades mayas de la península de Yucatán. En Campeche en el poblado de Ich Ek, (Ojo de estrella), del municipio de Hopelchén, hay una sociedad de mujeres emprendedoras que continúan con esta producción de miel, conservando las costumbres del pueblo maya.

    

Seis mujeres son las que conforman esta organización; una de las socias Carmela Pech Cu, en esta ocasión nos contó la historia de este grupo, que es el único que trabaja con estas abejas en la región.

El grupo se formó hace 20 años cuando la asociación civil EDUCE (educación, cultura y ecología) llegó a enseñar y a capacitar a las que deseen cultivar las abejas xúnab kab “le digo vamos, pero esas donde las vamos a buscar, yo si lo conozco por mis antiguos abuelos que lo trabajaban, pero ellos solo uno tienen colgado en su casa, en su cocina lo tienen colgado”, así tras dos años de capacitación, se establecieron como una asociación comprometida y tuvieron que ir a buscar las abejas hasta Tecantó y Petó, cerca de la ciudad de Mérida en Yucatán.

El apoyo ha sido fundamental para el crecimiento “en eso nos apoyaron de Francia, una señora de una asociación civil, ellos juntan dinero y lo mandan donde hay gente pobre y de eso nos dijeron que nos iban a financiar con 50, 000 pesos” de ese ayuda empezaron a trabajar y lograron tener un etiquetado del producto llamándolo “Ah Mucen Kab” (dios de las abejas).

El lugar donde se cultiva la miel melipona conocido como meliponario, se encuentra en el patio de las casas y es conocido en maya como NA’A JIL KAAB, que significa “casa de la curandera abeja” que es una palapa de guano sin paredes con perchas en ángulos donde se colocan los jobones. En el frente del tronco hueco se dejaba un pequeño orificio de no más de 7 mm que da acceso a las colmenas, sitio que aún hora, en los pocos lugares donde sobrevive la producción de la miel melipona, los mayas colocan una cruz roja arriba de este orificio en señal de comunión con Ah Mucen Cab.

  
Para las productoras, la extracción de miel no representa una actividad que requiera grandes inversiones, pero su producción manifiesta ciertas desventajas, como nos explica doña Carmela “dos veces castramos al año, para abril en viernes santo que es luna llena, y para noviembre volvemos a castrar, si hay buena cosecha sacamos a un litro por cada tronco, si no hay buena venta aunque sea medio litro”, el trabajo es pesado para las mujeres, que no solo consiste en castrar la miel, sino también el esfuerzo de moler y envasar para hacer diversos productos “de la misma cera que sacamos hacemos la crema, con leche y avena se hace el jabón y vamos a empezar hacer shampoo, nos van a dar una capacitación para hacer shampoo, rímel y también lápiz labial ”.

   
 Debido a que no representa una entrada de capital considerable muchas mujeres abandonaron el grupo “las otras señoras empezaron a decir que esto no deja nada, no hay dinero y se salieron, pero nosotros dijimos que íbamos a seguir, y ya solo nos quedamos seis socias, las demás se salieron, ellas nos dijeron que con esto no íbamos a salir adelante y que ellas solo iban a perder tiempo”, también la sociedad estuvo en contra de mujeres emprendedoras, en la comunidad no era bien visto que las mujeres trabajaran “también dijeron que como íbamos a ir, que las mujeres son para que estén en su casa no para que anden trabajando, entonces mi familia dijo está bien entra, que tal si sale algo.” Debido a su empeño al día de hoy esta pequeña industria ha ido creciendo pues ya cuentan con maquinaria para moler el jabón, cuando antes se hacía con un molino pequeño, así como también tienen ya una secadora de jabón.

  

 La miel de las abejas sin aguijón, ha encontrado un nicho de mercado en las tiendas que venden productos naturistas, orgánicos, verdes o saludables, promovidos por proyectos de desarrollo sustentable, “los frascos de la miel salen 170 pesos de 120 ml; y el jabón y la crema a 70 pesos, y los goteros a 70 pesos también,” lo que está permitiendo que las abejas sin aguijón reciban mayor atención.

  
Esta miel es rica en nutrientes y propiedades curativas “la miel es medicinal, es para la tos, la garganta, cataratas, conjuntivitis, para curar heridas, para picaduras, para todo; el jabón sirve para la limpieza del cutis, para las manchas; la crema para quemaduras, quemaduras de sol, para picadas es bueno que lo unten”, también tienen un beneficio ecológico ya que las abejas permiten la conservación de las plantas nativas.

Doña Carmela Pech concluye orgullosa “con estas abejitas sacamos un premio en Nueva York, hicieron un concurso y quedamos en segundo lugar; la presidenta se fue, le pagaron todo” han ido a México, Veracruz, Monterrey, Acapulco llevando con ellas el esfuerzo y la dedicación de su trabajo.

  
Así mismo investigadores y turistas visitan el pueblo de Ich Ek, atraídos por la fama que estas mujeres han logrado durante 20 años de trabajo “viene gente de Estados Unidos, Canadá, Europa, graban, toman fotos y nos preguntan cómo hacemos para trabajar, siempre se van contentos”

Que los campesinos de México conozcan otras formas de manejo e incorporar las tecnologías que requieran, a través del intercambio de saberes y los realicen en sus comunidades, es por demás alentador no sólo como opción para generar y obtener ingresos; sino para fortalecer su identidad cultural, como elemento de sus ritos, alimento, para fines terapéuticos y sobre todo como indicador de armonía con la naturaleza, de respeto a la vida.


Referencias

  • Carmela Pech Cu, Entrevista Personal, 30 de Mayo de 2015, Ich Ek, Hopelchén, Campeche
  • Patlán Martínez E. y Hernández Salinas, J. M 2012. “Conservación y reproducción de las abejas sin aguijón: tradición milenaria de la relación hombre-naturaleza como práctica de identidad cultural”, en 3er Foro Internacional de Multiculturalidad. Crisis, conflicto y negociación en el marco de la interculturalidad. Del 22 al 24 de agosto. Ciudad de México (Memoria digital).
  • González-Acereto J.; De Araujo Freitas, Ch. y González Freire, J. 2011. “Los productores de las abejas nativas, la salud, la vida y la magia: Elementos asociados en la realidad comunitaria entre los campesinos mayas de la península de Yucatán”, VII Seminario Mesoamericano sobre abejas nativas. Cuetzalan, Puebla, México, Colegio de la Frontera Sur/Unión de Cooperativas Tosepan, pp. 10- 22.